¿Por qué? Con esa cuestión se pueden englobar muchas preguntas distintas, pero en esta ocasión me la dedico a mí misma, aunque sepa que no tengo ninguna respuesta coherente que dar por ahora.
No sé porqué me he hecho un blog, sinceramente. Sí, lo sé, en vez de hacer una de las muchas cosas que hay más productivas, estoy aquí escribiendo mi primera entrada. Quizás lo haya hecho porque conozco a bastante gente que tiene un blog, pero claro, ellos los usan con una finalidad y yo no tengo ninguna. Además, tengo cuentas en cosas por el estilo que tengo totalmente abandonadas.
Tampoco sé para qué me molesto en escribir, ya que dudo que nadie vaya a leer alguna de mis entradas. Quizás me lo haya hecho por el simple hecho de que escribir me entretiene y me desahogo haciéndolo. También me gusta leer, a lo mejor simplemente me lo he hecho para poder comentar en los textos, que para mi gusto, merecen la pena. Y bueno, del título de mi blog, mejor no hablar, lo primero que se me ocurrió. ¿Y por qué lo primero que se me ocurre es una cosa tan absurda? Seré absurda. Sí, puedo serlo, y bastante extraña también. Hay veces que la gente mira mal a los que no son como ellos, pero yo al menos puedo decir que soy única y ellos se limitan a hacer lo que el resto ve bien para no quedar mal.
Que me desvío del tema, sí, me he hecho un blog. Un blog que seguramente no tenga éxito. Éxito que tampoco me hace falta. Me hace falta un ordenador en condiciones. Condiciones, siempre condiciones, ¡seamos libres por una vez en nuestra vida!
Sí, me he hecho un blog sin ningún motivo en especial, a partir de que publique esta entrada seré oficialmente una blogger más, ¿y qué?