Ella estaba hundida en la cama, apenas salía de ella desde hacía tres meses. ¿Quién lo diría? La "Chica Piruleta", deprimida...

Todos la llamaban así, era la muchacha más sonriente del mundo, contagiaba su felicidad a todo el que se acercaba a ella. Sacaba lo bueno de lo malo y lo mejor de lo peor. La amiga que todos desearían tener, y precisamente ese era su principal problema.
Poca gente la odiaba, era prácticamente imposible. Con su sonrisa permanente encandilaba hasta al más solitario de los seres. Pero su simpatía nunca le servía para lograr tener algo más que simple amistad con el chico de sus sueños, nunca se fijaban en ella para mantener una relación diferente a la que ya tenían, una relación especial.
Esta vez, ella pensaba que era diferente, ese chico era perfecto: le hacía caso, casi siempre estaban juntos, y así pasaban las horas volando... No quería que todo fuera un simple deseo como de costumbre.
"Atrévete, díselo" le habían recomendado, pero eso es demasiado fácil decirlo y muy dificil hacerlo. Aún así ella lo hizo, se armó de valor y se lo dijo; demasiado tarde para echarse atrás. "Lo siento..." Vale, no era ninguna sorpresa, estaba preparada para ello. "...pero es que la chica que me gusta es..." ¡NO! ¡No podía ser! ¿¡Mi mejor amiga!?
Desde que esto pasó, ella no ha vuelto a sonreir. Su amiga sin miramientos había aceptado la

propuesta del chico de sus sueños. Estaba harta de oir falsos comentarios de ánimo, porque sabía que no eran sinceros.¿Para qué tantos amigos, si en realidad, ninguno de ellos lo es de verdad? ¿Para qué le serviría haber confiado en su mejor amiga desde el primer momento? ¿Por qué tuvo que hacerle caso a los consejos de la gente? ¿¡Por qué tiene la sociedad que ser tan sumamente superficial!?
Pero, esa foto que la miraba desde la mesita de noche le hizo recuperar su lucidez. ¿Dónde estaba aquella radiante sonrisa? ¿Dónde habían quedado aquellos días en los que era completamente feliz y no le importaba lo que pensaran los demás?¿Dónde habían ido a parar sus ideales? Ella

siempre pensó que para estar con alguien tendrían que quererla tal y como era; ¡y así debía ser!
Hoy comienzo un nuevo día, dispuesta a salir a darlo todo con mi gran sonrisa. Hoy, no tendré en cuenta los comentarios de la gente a la que no le importo. Hoy, volveré a ser yo. La Chica Piruleta.