Aún maldigo el día en el que te dije que vinieras a verme. Yo, que sólo deseaba verte y tenerte a mi lado, no sabía cuanto mal te haría a tí y a mí misma. Ahora lo único que hago es ahogarme en un llanto mudo, sin poder salir de él.
¡Y pensar que había estado años esperando ese día! El día en que me dijeras te quiero. ¡Yo era tan feliz y tan dichosa! Ese momento que ansiaba con todo mi ser desde hacía siete años. Tú, el que siempre me apoyó con mis problemas, el que me aconsejaba, el que me consolaba, el que me daba ánimos, el que me ayudó a superar la muerte de mis padres... Y yo, sintiendo que no te correspondía con todo lo que hacías por mí, nunca me atreví a decirte que te amaba. Tuve que soportar varios de tus noviazgos, y fingiendo una alegría que era pura amargura, aconsejarte y decirte que todo saldría bien. Sólo deseaba que tú fueras feliz; miestras, yo me hundía por momentos.
Yo, sinceramente, no me esperaba escuchar esas palabras de tu boca y mucho menos el beso que las continuaron. Ese beso, me hizo sentir como nunca me había sentido, como si ya nada nos pudiese separar en el resto de nuestra existencia. Lástima que tu existencia se agotara unas horas después.
¡Todo fue culpa mía! Porque si tú no hubieras cogido el coche para venir a verme, nada de esto hubiera pasado. Siempre tengo que estropearlo todo, ¡siempre! Y cuando me dieron la noticia, sentí que no sólo morías tú; yo me iba contigo. Tú habías sido mi razón de existir desde el momento en el que te conocí, ahora no tengo nada, absolutamente nada. Me encuentro sola en un mundo totalmente desconocido para mí, porque lo único que me unía a él, eras tú. Y tú, ya no estás... ¡Cuánto deseo que nunca me hubieras conocido! Sin mí, tú ahora estarías vivo y serías feliz con una persona mucho mejor que yo. ¡No puedo soportar más a mi conciencia!

Y ahora, mi mirada perdida en el mar a lo lejos, es la señal del recuerdo de una de nuestras escenas en la adolescencia en éste mismo lugar. "Qué se debe sentir al saltar al vacío?" pregunté yo. "Algo totalmente inexplicable. Pero lo malo..." "Es el suelo." Respondimos al unísono.
Con este último recuerdo, me dispongo a saltar del alto acantilado. Al fin y al cabo, no creo que me duela más que tu muerte, ya que morimos juntos hace dos semanas. Cuando suba la marea, mi cuerpo será arrastrado al fondo del océano; y aquí, se acabará mi historia. Una historia que no dejará rastro y nadie recordará.
Qué bonito, Vero ¡¡
ResponderEliminarNo sabía que escribieras *-*
Escribir, escribo...
ResponderEliminarQue lo haga bien es otra cosa. xD
Si lo haces bien, mujer ¬¬
ResponderEliminar