miércoles, 28 de julio de 2010

Un lugar... diferente. (2)

Tras varios días de viaje, Ana había logrado lo que deseaba. Había conseguido encontrar un sitio donde la luz del Sol no era naranja, sino gris; donde el rumor del agua no procedía de los riachuelos que bajaban por la montaña, sino del las numerosas fuentes que adornaban las transitadas calles; y donde el aire le hacía sentir diferente, era una leve sensación apagada pero, al fin y al cabo, nueva.
Sí, había logrado dejar atrás todo aquello de dónde provenía, había logrado deshacerse de su
anterior vida. Sólo faltaba comenzar una nueva. Sí, ése sería el lugar. Nada de solitarios pueblos e
n las puras sierras, nada de naturaleza salvaje. Ahora todo era grande, inmenso, tanto que se sentía pequeña, muy pequeña. Más diminuta de lo que ya se sentía anteriormente...

2 comentarios:

  1. Está bien sentirse pequeño, pero lo es aún mejor cuando te das cuenta frente a la naturaleza, te devuelve a la realidad.

    ResponderEliminar
  2. El mundo es muy grande y hay demasiada gente para que seamos todos tan grandes. Sentirse grande es un error. Pero sin embargo, si te sientes demasiado pequeño te aplastan.

    ResponderEliminar