jueves, 2 de junio de 2011

Pero, sin embargo...

Fin. La palabra que llevo deseando pronunciar desde que comenzó el temido 2º de Bachillerato. Todo ha terminado, ya pasó.
El resultado: inmejorable.
¿Quién no desearía poder tener el futuro en sus propias manos? ¿Poder decidir libremente aquello que quiere hacer? Pero, sobre todo, ¿quién no desearía una oferta como la que me ha sido ofrecida a mí?
Sí, Barcelona. Suena bien. No, más que eso, suena genial. Hace apenas unos escasos meses no lo
hubiera pensado dos veces. Mis sueños, salir de este pueblo y estudiar dos carreras que me
encantan, hechos realidad. Una oportunidad única si consigo que me elijan, sin dudas.
Pero, sin embargo, no ello ha conseguido hacerme
feliz. Todo lo contrario, me ha obligado a replantearme si es ese realmente el futuro que deseo. Distancia, eso siempre quise, no obstante,
ahora no me hace gracia. Aunque tampoco es la distancia en sí lo que me molesta.
De mi familia siempre he tenido asumido que me separaría tarde o temprano. Es la hora de echar a volar y de adquirir autonomía propia. Pero no planteé en ningún momento el hecho de que podría haber una tercera persona a la que no quisiera abandonar.
Sevilla. Siempre tuve ese nombre en la cabeza. Sevilla. ¡Y últimamente sonaba tan bien! Sevilla.
Sevilla. ¡Sevilla! Sevilla... Tú y yo en Sevilla. Tú y yo. Tú y...
¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué ahora que era feliz con lo que tenía, justo ahora, es cuándo me ofrecen la oportunidad de mi vida? ¿Por qué?
Me parece injusto que aún siendo completamente afortunada nunca pueda llegar a ser feliz. Escoger. Tengo que escoger. ¿Qué es lo que realmente quiero? ¿Un esplendido futuro o a ti? Un esplendido futuro contigo, sin duda. Pero, sería tan egoísta pedirte eso por mi parte...
No me importaría pasar cinco años viéndote solo en vacaciones si con ello me aseguro volver a estar contigo después. Pero eso no lo sabe nadie y yo no soy quién para pedirte que tú te sacrifiques.
Yo no he pedido un futuro especial, un futuro que muchos envidiarían y, sin embargo, en mis manos está que me lo den. Pero, a lo mejor, lo que yo necesito en esta vida es normalidad y, sobre todo, algo de lo que carecía hasta hace poco, estabilidad. Lo único que pido es estabilidad, pero mi estabilidad eres tú.

No hay comentarios:

Publicar un comentario